Teatro infantil: La otra historia de caperucita

19 may. 2009



Escena I

Narrador: (Dirigiéndose al público)  .- Seguro que todos vosotros conocéis el famoso cuento de Caperucita Roja ¿Verdad? ...Y seguro que os dio pena la pobre Caperucita , devorada por el lobo y su pobre abuelita , indefensa , ¿Qué pena , verdad? (Hace una larga pausa mientras pasea por el escenario)  Pues... os han engañado , si , así como lo oís , os han engañado soberanamente , y... a mí también , claro está ... y a vuestros padres ... y a vuestros abuelos ,  y a todo el mundo. ¡Nos han estafado por todo el morro!

Realmente no sucedió así, quiero decir como nos lo han contado, si, es verdad que hubo una Caperucita, aunque no sabemos con certeza, si era roja,  azul o tal vez morada y si su nombre era ése o se llamaba Clotilde o Faustina, ¡Vaya usted a saber!... ; también existió su madre como es natural, y su abuela, (aunque esto, no lo sé con seguridad), pero si sé que había cazadores, muuuchos cazadores.

Porque vamos a ver, no seamos ingenuos ¿Vosotros creéis sinceramente, que la abuela de Caperucita podía vivir sola en medio de un bosque y encima estando enferma? ¿O qué a una buena madre se le ocurre mandar a su hijita pequeñita cruzar el bosque por donde merodea un terrorífico lobo? (Imitando los andares y la voz del lobo) Qué madre más cruel sería esa ¿No? y encima con comida, ¡hala! para que la huela antes.

Y lo más gracioso de todo: La niña se pone a bacilar con el  lobo sobre la boca  descomunal que éste tiene, así, por las buenas, pues claro, se la come¡ Con chulerías al lobo... ¡A quién se le ocurre!

Y cuando los cazadores matan al lobo y le rajan la tripa, allá que salen Caperucita y su abuelita, tan campante, ¡Hala! ¡Como si nada hubiera pasado!, sin un sólo rasguño. ¡Vamos hombre ¡A otro perro con ese hueso , vamos que eso no se lo cree ni Heidi. Lo que realmente pasó es que... pero mejor será que lo veamos y así saldremos de dudas.
 
(El Narrador se va por el fondo del escenario mientras éste se oscurece y se oye un aullido lastimoso del lobo , que más bien parece el de un perro callejero)
 
Lobo ._  ¡Qué lobezna vida la mía, sin una pezuña de oveja que llevarme a la boca, a este paso me voy a hacer vegetariano.

(Se oyen disparos de escopeta en la lejanía)
   
Lobo._ Y encima teniéndome que esconder de esos pesaos, que se pasan la vida persiguiéndome con sus escopetas para fardar unos con otros, menos mal que son tan malos que no acertarían a un elefante a dos metros de distancia.
   
Caperucita ._ ¿Dónde estás lobito? Lobito ¿dónde estás? Asoma tu hociquito que quiero darte un besito. Anda Lobito.
 
Lobo._ No la soporto, a ésta, si que no la soporto ¿Qué le abre hecho yo, madre mía? Me persigue por todo el bosque y ya no hay madriguera, ni cueva en que me pueda ocultar. La última vez me rompió tres muelas y un colmillo, así como suena. Me regaló un suculento filete de ternera, pero lo rellenó de piedrecillas de río y a poco me deja sin dentadura la muy malvada.
 
Caperucita._ Lobito, ¿dónde estás? Esta vez te traigo un apetitoso pastel (dirigiéndose al público y sonriendo malévolamente: relleno de guindillas) que te hará chuparte los dedos, mejor dicho las pezuñitas. ¡Toma lobito, lobito bonito¡
 
Lobo._ Va a salir tu padre, digo tu madre, porque lo que soy yo, de aquí no me mueve ni la Guardia Civil. Si me descubre soy lobo muerto, menuda, como las gasta la niña: la llaman el Doctor Jeckil y Mr Hide, porque tiene cara de Ángel, que ya, pero es un demonio.
 
Caperucita._ ¡Anda Lobito! ¡Apiádate de una pobre e indefensa niña que tiene que cruzar el bosque para ir a casa de su abuelita que está enferma y solita!
 
Lobo.- Enferma dice, y se va todos los domingos a bailar al hogar del jubilado y no se pierde ni una excursión. ¿Y pobre? La mitad de los terrenos del bosque son suyos y tiene un chalé... que ya quisieran  ya, y nada de adosao , ¡quiá¡ Con una parcela de 2000 metros cuadrados ¡Pobre dice! Será mentirosa...
 
Caperucita._ Lobito, me han dicho que eres muy veloz... Pero yo soy más.
 
Lobo.- ¡Anda, encima provocando, la niña!
 
Caperucita.-  ...Te echo una carrera hasta casa de mi abuelita, y quien llegue el primero, tendrá derecho a comerse la merendola que me ha preparado mi abuela y a darse un chapuzón en la piscina olímpica ¿ Qué te parece la proposición?
 
Lobo._ Ésta es capaz de ahogarme en la piscina, nada que de aquí no me muevo, ¡vaya!
 
Caperucita.- ¡Venga pesao! Que ya me estoy cansando ¿Quieres salir de una vez? Que para eso te paga mi abuelita, para que salgas en el cuento y te dejes  vapulear. A este paso este mes no vas a cobrar ni un euro, aunque reclames al Sindicato de Lobos.
 
Lobo._ No si al final me va a hacer salir la mocosa ésta. Tal como está el trabajo, cualquiera se niega.
 
(El lobo se hace el encontradizo e interpreta su papel de lobo fiero enseñando sus garra y sus colmillos, pero Caperucita se lo cierra de un bofetón)
 
Caperucita._ Cierra esa bocaza estúpido, que ya no asustas a nadie. Venga elige el camino que prefieres para llegar al chalé, el de la derecha o el de la izquierda. Vale tú el de la izquierda, yo el de la derecha...
 
Lobo._ ¡Pero señorita si el de la izquierda está cortado y además está lleno de zarzas y de cactus, por ahí es muy difícil pasar y además no me ha dejado elegir.
 
Caperucita.- (Le da otro bofetón) Pues pasas, que para eso eres el lobo y yo una señorita, pero bueno... ¿Tú qué te has creído? Tú irás por la izquierda y además deberás contar hasta cien antes de empezar a caminar.
 
Lobo.- Pero Caperucita , si yo no sé contar , nunca he ido a la escuela .
 
Caperucita ._ (Dándole otro bofetón) Así decía yo que eras un ignorante, Ignorante, más que ignorante, no sé ni como me relaciono contigo, pues así aprendes, venga y sin saltarte ningún número.
 
Lobo.- (Con voz melodramática y mirando el bocata con ansiedad) ¿No podrías al menos darme un mendrugo de pan de ese bocata que te estás comiendo, aunque sea para hacer boca.
 
Caperucita._  (Con repugnancia) ¿Un trozo de mi bocadillo de Jamón de pata negra? ¿Mezclar yo , un trozo de mi bocadillo con tus babas de lobo callejero? ¡Ni hablar! ¡Gánatelo con el sudor de tu frente! Lobo pedigüeño. ¡Venga empieza a contar, y sin saltarte ni un número (le da el último bofetón y desaparece de la escena)
 
Lobo.- ¡Será desagradecida! Así tropiece con todas las raíces y piedras del campo. Si no fuera porque uno se tiene que ganar el sustento iba a echar una carrera con ella su madre, su abuela y todos los cazadores de este cuento. ¡Maldita sea mi estampa¡ Un lobo como yo, de buena estirpe y mejor pedigrí y tener que llevar esta vida de perro.

(El lobo está un rato haciendo que cuenta sobre un árbol, mientras Caperucita desaparece por el caminito de la derecha del Escenario)

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Autor: José Luis Marqués
Imagen: Patricia Metola
Fuente: http://teatroylibros.blogspot.com

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