Testimonio de una implantada coclear

28 feb. 2009

El pasado 25 de febrero se celebró el día internacional del implante coclear. La fecha señalada se debe al aniversario de la primera operación de este tipo realizada en el mundo. Fue en 1957, ocurrió en Francia y sus responsables fueron los médicos galos nacidos en Argelia Djourno y Eyres.

El dispositivo utilizado entonces por estos médicos ya no se usa en la actualidad. Los implantes tal como los conocemos ahora son de la década de los ochenta. Existen varios modelos. En España, cuya primera intervención se hizo en Barcelona en 1985, se comercializan al menos tres diferentes. En el mundo hay más de 120.000 implantados con este dispositivo.


Con ésta referencia doy pie a una bonita noticia publicada hace dos días en el periódico el Sur digital...

«No sabía que los pájaros emitiesen sonidos, me sorprendió».
Esta fue una de las sorpresas inesperadas para Marta Contreras, 25 años, tras pasar en 2002 por el quirófano para recibir un implante coclear. Desde entonces Marta no deja de asombrarse con los sonidos del mundo, esos que le habían estado vedados durante 22 años desde que a los seis meses un accidente le dejó sorda profunda. Hoy Marta no sólo puede oír el canto de los pájaros, la voz de sus seres queridos o la música pop y jazz que le gusta, sino que habla con gran riqueza de vocabulario y se esfuerza por disipar poco a poco su aparente acento de 'extranjera'.

Su historia es extraordinaria. Pasar del silencio ruidoso en el que vivía al mundo del sonido es un «pequeño milagro de la ciencia», como ella dice, pero también, como apostilla su madre, Maite, este milagro ha sido posible gracias a la fuerza de voluntad inquebrantable de Marta. «Sin el empeño que siempre ha puesto hubiera sido más difícil. Ha trabajado mucho».

«No todas las personas sordas pueden recibir un implante coclear», recuerda Serafín Sánchez, jefe de Otorrinología del hospital Virgen Macarena de Sevilla, junto a la de Granada la segunda unidad hospitalaria en la que se practican este tipo de operaciones en Andalucía. «Deben ser pacientes con sordera absoluta o severa y en los que el origen de las enfermedades que la hayan causado esté en el oído interno», agrega.


El perfil de Marta se ajustaba y recibió el implante. Lo primero que recuerda Marta al despertar de la anestesia «era un enorme dolor de cabeza». Aún debió esperar dos semanas para la primera prueba de audición con el procesador que desde entonces debe llevar ajustado a su oreja derecha. Se emocionó tanto con aquel primer sonido que pegó un salto. «Estaba muy emocionada de ser oyente, pero el ruido era muy alto, no lo podía soportar». Era la prueba irrefutable de que la intervención había sido un éxito.

Marta avisa de que su historia de sorda no acaba aquí. Podía oír, pero debía «aprender» a escuchar y a hablar. Más de dos horas diarias de logopeda desde hace tres años le ayudan a ello: poco a poco empezó a distinguir los sonidos, el tono de voz de un hombre y el de una mujer, a los animales, cada día aprendía una nueva palabra. Es lo más difícil. «Algunos tiran el procesador porque no tienen paciencia, la operación no lo es todo, hay que trabajar mucho», explica.

Sigue leyendo...

0 comentarios: