La muerte y los niños pequeños

17 feb. 2009

La muerte es una parte de la vida que puede afectar hasta a los niños muy pequeños. Ante el dolor emocional de un niño que llora la muerte de un ser querido, podemos hallarnos tentados a evitar mencionar el tema o a distraer al niño. Pero si se evita hablar de la pérdida o se dice que la persona difunta está durmiendo o de viaje, un niño podría confundirse o desconfiar de los adultos. Aunque no podemos proteger a los niños de la pena, sí podemos guiarlos y consolarlos.

Los niños tienen una comprensión limitada de la muerte. La mayoría de los niños menores de 5 años perciben la muerte como algo temporal. A los personajes de televisión o de dibujos animados frecuentemente se los ve morir y luego volver a presentarse. Cuando se les dice que Abuela está muerta, los niños tal vez pregunten: “¿Pero cuándo volveré a verla? ¿Adónde se ha ido?” Los niños tal vez crean que sus propias travesuras fueron el motivo de la muerte o que la persona difunta podría volver si quisiera. Con esta comprensión limitada de la muerte, los niños pequeños pueden sentir rabia y tener sentimientos intensificados de abandono, especialmente si han perdido a su padre, madre o cuidador.

Los niños reaccionan ante la pena de las personas cercanas. Es común que los niños pequeños lloren cuando ven la tristeza de otros. No obstante, ya que los niños viven en el momento presente, parece que tardan poco en sobreponerse a la tristeza. A veces vuelven a sentirse tristes cuando notan una diferencia en sus vidas y se dan cuenta que el difunto no volverá. Durante estos momentos es común la regresión a comportamientos menos maduros, como accidentes higiénicos, berrinches o aferrarse a un objeto de consuelo.

Los adultos pueden ayudar. Se le puede decir que son amados y que no son los responsables de la muerte. Necesitarán escuchar esto una y otra vez a medida que crezcan. Los padres y madres pueden compartir sus creencias sobre lo que pasa después de la muerte. Si un padre o madre ha muerto, el niño necesita saber quién lo cuidará. Tal vez tema que él u otro ser querido muera. Reasegúrele que la mayoría de la gente vive muchos años y que él seguirá siendo amado y cuidado. Comuníquele que está bien que se ría y juegue y vuelva a sentirse feliz. En la medida de lo posible, mantenga las rutinas del niño, respetando las horas habituales de comidas, baño, etc. Podeis leer libros infantiles que traten sobre la muerte de manera sensible.

Ciertos niños necesitarán más ayuda. Se sugiere acuidir a un psicólogo en el caso de que un niño siga llorando una pérdida durante un largo plazo de tiempo. Es motivo de preocupación si al niño le interesan poco las actividades diarias, no duerme o come de la manera normal, sigue manifestando una conducta inmadura, pierde las ganas de jugar o relacionarse con los amigos, habla de unirse al difunto, etc.

Fuente: http://illinoisearlylearning.org/index.htm

Para más información visita los siguientes enlaces:

* Pena sobre un ser querido.

* Cuando se muere un animal doméstico.

* orientaciones sobre el tema de la muerte.

1 comentarios:

Un millón!!
A la noche me lo leo.

Un besito grande :*