El Cerebro y la Dislexia

30 mar. 2008

Hablar de dislexia es hablar del proceso de la lectura. La lectura es un comportamiento cognoscitivo y por lo tanto se trata de una acción realizada por el cerebro. ¿Pero a qué nos referimos con esa ‘acción’? Recientemente, se ha prestado mucha atención a la morfología y al funcionamiento del cerebro en individuos disléxicos. Si tomamos el cerebro como punto de partida, se nos plantean una serie de preguntas:

1 ¿Qué particularidades tiene el cerebro disléxico?

Durante el programa de investigación anatómica de la Universidad de Harvard, se encontraron células ectópicas en todos los cerebros disléxicos que se examinaron. Se encontraron células ectópicas en distintas áreas del cerebro, pero en particular en el lóbulo temporal y frontal izquierdo, es decir, en las áreas fundamentales para el lenguaje. En el cerebro disléxico, las células del sistema magnocelular son más pequeñas de lo normal. Es como si dos sistemas principales participaran en la percepción visual, el sistema magnocelular y el parvocelular. El sistema parvocelular está adaptado para percibir las formas y el color mientras que el magnocelular lo está para percibir el movimiento. El sistema magnocelular desempeña un papel destacado en la percepción de los cambios rápidos de imagen que ocurren en la lectura. Cuando este sistema no funciona adecuadamente, surgen dificultades con la lectura.

2 ¿Cuál es el origen de estas particularidades?

Se ha llegado a sugerir que el exceso de testosterona en el feto, o una excesiva sensibilidad a la misma, podrían ser las causas de la formación de células ectópicas y del tamaño tan característico del planum temporale del cerebro disléxico. La testosterona es una hormona masculina y se sabe que la dislexia es más frecuente entre los chicos que entre las chicas.

La calidad funcional del cerebro no la determinan exclusivamente los genes. El entorno puede mejorar o empeorar la estructura y la función del cerebro. Cuando hablamos del entorno, nos referimos a los elementos fisico-químicos, fisiológicos, psicológicos y sociales que nos rodean. El útero es el primer entorno del niño, la familia y la escuela son entornos para el aprendizaje, y se sabe que tienen efectos significativos sobre el cerebro. Es posible que las alteraciones en la estructura y función del cerebro no las causen tanto los genes defectuosos como las influencias negativas del entorno.

Texto extraído de www.ditt-online.org

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