Juego de descubrimiento: La caja de los tesoros

3 nov. 2008

Los niños evolucionan a través de la interacción con las personas y con las cosas. Desde pequeños juegan con todo lo que tienen a su alcance; Esto es debido a la curiosidad innata que poseen, y que es necesaria para su formación.

La caja de los tesoros permite y fomenta la exploración y el descubrimiento de los objetos. La caja de los tesoros se ofrece a los niños que todavía están sentados y que no se desplazan, y que concentran su actividad en la exploración de los objetos (6 a 12 meses).

Se utiliza una caja de cartón (de unos 35x35 cm. y 8cm. de altura) con objetos de uso cotidiano, escogidos con la finalidad de proporcionar estímulos y experiencias a los cinco sentidos de los niños. Son objetos que se pueden encontrar por casa, no comerciales.

Desarrolla la capacidad de coordinar ojo-mano-boca. Se lleva el objeto a la boca para conocerlo, y mientras lo explora, piensa: ¿Qué es esto?

Facilita poder acceder a todo aquello que le interesa y por tanto favorece la curiosidad innata. Aprende solo y por él mismo; el adulto debe observarle para darle seguridad y confianza.

¿cómo se organiza?

Los objetos se escogen por sus cualidades, y se ponen en la caja. Se llena con un mínimo de 60 objetos. La selección de los materiales se hará con objetivos creativos y renovadores. Se presentará de manera atractiva (por ejemplo, se colocará en el suelo, sobre una alfombra, para que pueda ser fácilmente accesible al niño). Los objetos de la caja ayudarán al niño a establecer los primeros contactos, comunicaciones e interés a través del juego. Es una auténtica herramientas de aprendizaje.

Para la renovación del material se tiene que tener en cuenta las preferencias del niño. Se dejarán objetos anteriores que le servirán como puntos de referencia, y los incorporados serán nuevos estímulos. Se tienen que limpiar diariamente y mantenerlos en buen estado.

El adulto debe quedarse cerca del niño, observando el juego, dándole seguridad con su mirada.

El propósito de esta actividad es desarrollar al máximo los sentidos:

* El tacto: forma, textura, peso, temperatura, a través del descubrimiento de la mano.
* El olor: variedad de olores.
* El gusto: la variedad no será limitada.
* El sonido: percusión, fricción, crujidos, ausencia de sonido.
* La vista: color, dimensiones interesantes, forma, luminosidad.

Los objetos pueden ser:

Objetos naturales: piedras, cáscaras, manzanas,...
Objetos de materiales naturales: pelota de lana, flauta de caña, pinceles,...
Objetos de madera: cajas pequeñas, carretes, bobinas de hilo, mortero,...
Objetos de metal: cucharas, latas, anillas, triángulos,...
Objetos de piel: goma, ropa, goma: monedero, bolsa de piel, cremalleras, trozos de goma,...
Objetos de papel y cartón: libreta, tubos, papel de vidrio,...
Objetos de vidrio: botes de perfume, espejos, collares de bolas,...

Mientras se realiza el juego, en ningún momento se debe dejar al niño sin la supervisión de un adulto. Conviene asegurarse de que ningún objeto incluído en la caja de los tesoros puede ser peligroso (revisar que no haya roturas, piezas pequeñas que se puedan desprender, etc.).

La gran variedad de objetos, permite al niño jugar con tranquilidad, ocupado y concentrado. Gozará de las sensaciones que le provocarán los objetos. Su curiosidad y sus descubrimientos harán que se llene de satisfacciones. Ira aprendiendo a escoger y a decidir qué es lo que quiere hacer.

El niño, de forma innata, tiene la necesidad de probar la consistencia de las cosas: coge los objetos, los muerde, los chupa, los manipula, los observa, los escucha, los apila, los huele, etc. Actividad en la que hace participar todo su cuerpo.

El juego de la caja de los tesoros, favorece:

- La capacidad de concentración.
- La utilización de las manos y implicación del todo el cuerpo.
- La capacidad de escoger entre los objetos.
- La exploración entre una gamma muy variada, y descubrir sus propiedades.
- Aprendizaje autónomo (él solo, sin depender del adulto).
- La estructuración del pensamiento.
- Actuar a su ritmo.
- El placer de la sorpresa.

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