Investigación y parkinson. El impulso lo damos todos

11 abr. 2009

Bajo el lema "Investigación y parkinson. El impulso lo damos todos" se celebra hoy 11 de abril el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurológico, crónico y degenerativo que afecta al sistema nervioso central ocasionando pérdidas de control del movimiento, rigidez muscular, problemas de equilibrio y coordinación y trastornos en la capacidad para hablar y comunicarse con los demás.

Hoy en día, las armas disponibles para luchar contra la EP, aunque logran paliar los efectos de sus síntomas, no son capaces de curar la enfermedad.

Con el lema elegido, la Federación Española de Parkinson (FEP), quiere poner de manifiesto la necesidad de que todos los agentes implicados en el manejo de la enfermedad impulsen conjuntamente la investigación en España para conseguir en un futuro próximo su curación.

“La única esperanza para estos enfermos es avanzar en la investigación. Hallar el origen (hoy desconocido) de esta dolencia para poder erradicarla. O bien, llevar a cabo investigaciones que redunden en la mejora de la calidad de vida aún conviviendo con la enfermedad (mejora de síntomas, de servicios, de rehabilitaciones…)”, enfatiza Carles Guinovart, presidente de la FEP.

La cura del Parkinson continúa siendo una incógnita para la ciencia, pero ésta avanza a pasos agigantados por acercarse cada vez más a un resultado que finalmente acabe con dicha enfermedad, que lo prevenga y cure. Según una reciente investigación realizada por un equipo de científicos de la Universidad de Keel, de Reino Unido, un sistema la luz sería la clave: podría detectar el Parkinson.

Mediante una técnica que utiliza luz, sería posible detectar cuáles son los niveles de hierro de las células cerebrales. Esto se daría gracias a un “supermicroscopio” que detectaría los cambios en las células del cerebro, antes de que sean destruídas por el Parkinson.

Esto no solamente ayudará a detectar la enfermedad sino que también estamos hablando de un diagnóstico que se realizará de manera temprana. Joanna Collingwood, investigadora de la Universidad, indicó que “hemos sido capaces de analizar tejidos humanos con tal precisión que los iones metálicos, especialmente los niveles de hierro, dentro y alrededor de las células pueden ser trazados”.

Las declaraciones fueron realizadas en el marco del encuentro de la Asociación Estadounidense de Avances de la Ciencia. y agregó que “un diagnóstico temprano es clave porque sabemos que cuando un individu presenta los síntomas de la enfermedad, los cambios químicos ya han provocado la muerte de las células en las neuronas del vulnerable sistema motor”. Un nuevo avance de la ciencia que se acerca cada vez más a detectar esta enfermedad e manera temprana y que seguaramente muy pronto, encontrará su cura.

Fuentes:
http://www.educared.net
http://www.ciencia101.com/

Más información en: http://www.fedesparkinson.org/

2 comentarios:

hola, encuentro tu blog muy interesante, y por esa razon te hemos concedido el premio Llimonada.
gracias. "el racó dels nens"

Queridos amigos, echo en falta muchas veces en esta y otras enfermedades, que no solo se hable de atender a los enfermos o de las formas de sobrellevar la dolencia. Me parece muy importante que se haga, pero creo que la cosa queda coja si no se considera otro aspecto. Creo que, además de en la correcta atención a los enfermos, hay que incidir en algo de forma esencial (en especial en una enfermedad sin cura conocida), hablo de la prevención. Es esta una de las grandes asignaturas pendientes. Y la prevención no son cosas como la detección temprana, sino otra cosa: evitar exponerse a los agentes causales. Entre estos destacan los pesticidas, según una copiosa cantidad de estudios (ver http://carlosdeprada.wordpress.com/2009/04/02/parkinson-y-toxicos-pesticidas-sobre-todo/ ). ¿Por qué no se hablan más de estas cuestiones?. Si se sabe que el Parkinson es ambiental en su mayor parte, ¿por que no se hacen más campañas de prevención?. No sólo deben preocuparnos los que ya tienen la enfermedad y buscar remedios y tratamientos sofisticados, sino reducir el número de personas que desarrollan la enfermedad. Si no, se corre el riesgo, como ya sucede con otras enfermedades, de que haya doctores que anuncien que en breve es posible que las sociedades occidentales se vean desbordadas y no pueda atenderse debidamente a loms afectados.