Tratamientos para la tartamudez

28 de sept. de 2009

Son muy diversos los abordajes que se han empleado para el tratamiento de la tartamudez. Con frecuencia se suelen agrupar distintas estrategias en forma de programas estructurados. Suelen tener bien determinados el número, duración y periodicidad de las sesiones, el director de la misma (logopeda, estudiante, pediatra, psicólogo, otro individuo tartamudo, padres, etc.), los integrantes (uno o varios padres con niños y uno o varios terapeutas, grupo de pacientes, etc.), los temas a tratar en cada una, el lugar de celebración y la fórmula (presencial o virtual), etc. El perfil profesional del terapeuta puede variar dependiendo del tipo de tratamiento. En general suelen ser psicólogos, logopedas o licenciados con especialidad en tartamudez, pero en estudios diferentes los perfiles de los profesionales que llevan a cabo una misma intervención pueden ser bien diferente.

Según la teoría etiológica sobre el origen de la tartamudez en que se apoye el terapeuta, el tipo de tratamiento propuesto varía.


Técnica de seguimiento, habla en sombra o eco.
Se intenta que la persona tartamuda repita las palabras dichas por el clínico mientras habla o lee un texto. Lo que se pretende es conseguir que atienda prioritariamente a la información que le llega por el canal auditivo. Por otra parte, el individuo, al imitar, parece olvidarse de sus dificultades y deja de cometer errores.

Técnica de encubrimiento o enmascaramiento.
Se somete al individuo a un ruido blanco (ruido con una amplia gama de tonos) mediante unos auriculares, al tiempo que lee o habla, por lo que no puede oírse a sí mismo. De esta forma se consigue eliminar la retroalimentación auditiva y ósea y, en consecuencia el desfase entre ambas. Cuando no podemos escucharnos enlentecemos nuestro patrón de habla y en los tartamudos se produce una reducción de los errores.
Técnica de habla rítmica, silabeo o metrónomo.

Se pretende que la persona tartamuda aprenda a hablar con un ritmo determinado, generalmente más lento que el suyo habitual, que se le va marcando. La introducción de un ritmo en el habla reduce en gran medida las dificultades de la tartamudez y permite la distracción del niño que deja de atender a su propio tartamudeo. Este ritmo se puede producir mediante un metrónomo, balanceo rítmico de los brazos (como un juego), palmadas etc.

Retroalimentación auditiva demorada o habla retardada.

Consiste en presentar por medio de unos auriculares el discurso que el niño acaba de decir, escuchando de esta manera su propia voz unos segundos después.

Refuerzo positivo a respuestas alternativas a la tartamudez.
Esta técnica sigue la hipótesis de la tartamudez como conducta adquirida por aprendizaje operante. Hay numerosos programas de tratamiento que siguen esta técnica. El más conocido a nivel internacional es el Programa Lidcombe. En él, los padres dan directrices durante las conversaciones con los niños. Consisten en: reconocimiento o aprobación de los periodos sin tartamudez, reconocimiento de la tartamudez y petición al niño de que corrija el tartamudeo, aprobación de la correcta
autoevaluación de los periodos sin tartamudez y aprobación de la espontánea autocorreccción del tartamudeo. Esas directrices no son constantes, intensivas ni invasivas y los padres son positivos y reforzadores del niño.

Tiempo fuera.
En esta técnica, cuando los sujetos tartamudean, se enciende una luz roja durante diez segundos, y en este tiempo no se puede hablar.

Contracondicionamiento.

El sujeto debe ser entrenado para interrumpir su habla en el momento de tartamudear e inspirar profundamente. El programa incluye otros aspectos: formulación de pensamientos antes de hablar, identificación de situaciones favorables al tartamudeo, períodos de habla cortos, ejercicios diarios de respiración, procedimientos de relajación, exhibición de las mejoras corregidas y apoyo de los familiares y personas próximas. Otra forma de contracondicionamiento es la “economía de Token”. Se trata de una forma de condicionamiento operante que se usa en las modificaciones de comportamiento y que supone recompensas por los comportamientos deseados y retirada de las mismas por los no deseados.

Desensibilización sistemática.
Consiste en descubrir a la persona tartamuda, durante las sesiones de tratamiento, las situaciones que le producen mayor ansiedad y por lo tanto mayor número de disfluencias, simulando y analizando cada situación. Se suelen acompañar de elementos que objetivan el aumento de ansiedad, por ejemplo mediante electromiografía.

Entrenamiento en habilidades sociales.
Supone el entrenamiento en técnicas de relación social y asertividad que le van a servir a la persona como recursos específicos para desenvolverse en aquellas situaciones que más tensión le provocan.

Autoaceptación.

Supone que a través del autoconocimiento y la autoconciencia aumente la estima personal. Se persigue la libertad y la funcionalidad en el habla.

Control de la respiración.
Aprender a respirar correctamente supone una parte importante en todos los tratamientos, ya que los sujetos expulsan el aire con rapidez, oscilando bruscamente la cantidad de aire retenida, intentan hablar cuando carecen de aire en los pulmones y en algunos casos respiran superficialmente y con jadeos. El tratamiento pretende que el niño aprenda a controlar la respiración mientras habla o lee.

Relajación.

El aprendizaje de técnicas para relajarse y evitar la ansiedad supone una parte importante de muchos programas. Los recursos con los que se cuenta son variados: manipulaciones, movilizaciones, masajes y estiramientos.

Fármacos.
Hasta ahora el único fármaco que en España tiene aprobada la indicación para el tratamiento de la tartamudez es el haloperidol. Se han probado otros antidopaminérgicos con menores efectos secundarios: la ziprasidona, la olanzapina y la risperidona. Otros fármacos que se han usado son los antidepresivos, tanto los tricíclicos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y también los antagonistas del calcio, los antiepilépticos y la toxina botulínica. Se han probado además los fármacos contra los síntomas relacionados con la ansiedad, ansiolíticos y betabloqueantes.

Reeducación del patrón de habla.
Se trata de aumentos sistemáticos de fluidez en el habla. Entre estas técnicas se encuentran: entrenamiento en el que la persona que tartamudea mantiene un flujo de aire mientras habla, técnicas de prolongación, de continuidad de la dicción o de incremento gradual en longitud y complejidad del discurso. Casi todas se pueden aplicar tanto a niños como a mayores, pero algunas tienen una forma específica para la población infantil. La forma infantil del habla continuada, se denomina “habla fácil”.

Fuente: Informe 5/2007 de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias
de Andalucía.

2 comentarios:

Agregaría el Proceso de Resignificación: Modificación de la imagen estigmatizada de hablante.Método desarrollado por la Dra. Silvia Friedman http://www.gagueiraesubjetividade.info/(Pontificia Universidad católica de San Pablo, Brasil)

Pues yo sufri mucho como tartamudez. trate con un infinidad de tratamientos que solo calmaban mi angustia por un rato para revolverla a veces en peor estado o condicion... Fue desde los 5 años mi pesadilla y mi demonio personal, en la adolecencia se calmo bastante pero ya en la universidad me retomo de vuelta.... hasta hace un tiempo con mi hermana en el curso de “como comunicarse sin trabas” lo encontré en la sección de educación de una página web llamada Esthalon. Al igual que los consejos expuestos aquí, ambos son materiales realmente buenos! Hay que tener cuidado con la tartamudez si algo aprendí es que no todo el mundo puede tratarla.