Se busca un trozo de estrella

26 jun. 2009

La estrella brillantina estaba muy triste aquella noche porque había perdido una de sus cinco puntas, no sabía ni cómo ni dónde.

La noche anterior había salido con las otras estrellas, como todas las noches, pero se había quedado dormida porque estaba muy cansada. Al despertarse descubrió que le faltaba una de sus puntas y se puso a buscarla por todo el cielo. Pero no la encontró. - Y ahora ¿qué voy a hacer? –decía preocupada a sus amigas-.Ya no soy una estrella perfecta, soy una estrella rota… Esta noche no podré alumbrar el cielo con vosotras, me de mucha vergüenza que me vean así.

Sus amigas sentían mucha pena por ella e intentaban animarla: - Brillantina, no te preocupes, te vamos a ayudar a encontrar el trozo que te falta.

Por la mañana, que es justamente cuando las estrellas duermen, decidieron buscar por aquí y por allá. El Sol, extrañado de ver que las estrellas estaban levantadas a esas horas de la mañana, les preguntó. - ¿Qué hacéis vosotras por aquí? ¿No tendríais que estar durmiendo? Y las estrellas le contestaron: - Es que nuestra amiga Brillantina ha perdido una de sus cinco puntas y nosotras la estamos buscando. Si no la encontramos antes del anochecer, Brillantina no alumbrará el cielo esta noche. - Sois buenas amigas y yo también siento lo que le ha pasado a Brillantina. ¿Queréis que os ayude? Conozco el día mejor que vosotras, ¿no os parece? - Muchas gracias, señor Sol –dijeron todas a coro. El sol y las estrellas buscaron por aquí y por allá, pero no encontraban la punta de la estrella Brillantina.

Pasaba por allí en ese momento el Viento, y al ver a las estrellas les preguntó: -¿Qué hacéis por aquí a estas horas en compañía del Sol? Entre todos les explicaron lo que pasaba y por qué debían encontrar la punta perdida antes del anochecer. Entonces el viento les dijo: -¿Qué hacéis por aquí a estas horas en compañía del Sol?
Entre todos le explicaron lo que pasaba y por qué debían encontrar la punta perdida antes del anochecer. Entonces el viento les dijo: -¿Queréis que os ayude? Yo conozco muchos lugares, me muevo con más rapidez y puedo penetrar incluso por las rendijas más estrechas. -Muchas gracias, señor Viento-dijeron todas a coro.

El viento se dirigió hacia las ciudades, voló por encima de los tejados, entró en los profundos valles, subió a las montañas más altas y se metió en el interior del bosque. Allí vio un resplandor que llamó su atención y se acercó sigiloso. Observó que una luz muy potente venía del interior de una cueva y decidió averiguar lo que era. Y… ¡oh, sorpresa! Allí estaba el trozo de estrella, colgando del techo y sirviendo como lámpara a dos pequeñas hadas. El viento les preguntó: -¿Qué hacéis vosotras con esta punta de estrella? Todo el mundo la está buscando y su dueña, la estrella Brillantina, está desesperada. Las hadas le contestaron: -Señor Viento, ayer por la noche vimos caer una luz del cielo y salimos al bosque para ver lo que era. Nos encontramos este trozo de luz y lo trajimos a nuestra cueva para que nos alumbrara. Hemos preguntado por todas partes para saber de quién era, pero nadie en el bosque lo sabía. -Pues debemos darnos prisa y llevarla hasta el cielo antes del anochecer para que la estrella Brillantina pueda alumbrar el cielo esta noche –dijo el Viento. - Ahora que sabemos de quién es, nos gustaría devolvérsela a su dueña. ¿Podemos acompañarte? Las hadas la cogieron cada una de un lado y el Viento las llevó hacia lo alto, muy alto, hasta le lugar donde vivían las estrellas. La llegada de las hadas con el trozo de estrella provocó un gran revuelo. -¡Brillantina, despierta, hemos encontrado la punta que perdiste! –le dijeron sus compañeras.

Cuando Brillantina abrió los ojos se encontró con sus amigas las estrellas, con el Sol, con el Viento y con las dos hadas que le traían su trocito de estrella, y se puso a dar saltos de contenta. - Gracias, amigas, gracias por haber encontrado mi punta, -les dijo a las estrellas. Pero ellas le contestaron: -No, mis queridas estrellas, yo no la he encontrado, ha sido el señor Viento. Pero el señor Viento les dijo: -No, señor Sol, yo no la he encontrado, han sido estas dos pequeñas hadas. Y las pequeñas hadas le contaron cómo la habían encontrado en el bosque. Entonces la estrella Brillantina les dijo emocionada: -Os doy las gracias, porque entre todos habéis encontrado mi trocito de estrella. Desde hoy saldré la primera al anochecer para saludarle a usted, señor Sol, antes de que se acueste, sentir su brisa, señor Viento, y alumbraros el camino del bosque, amigas hadas.

Y por eso, desde entonces, una estrella sale antes que las demás por el horizonte cada noche, para cumplir la promesa que les hizo a todos sus amigos.

Del libro: "Cuentos para sentir. Educar los sentimientos " de Begoña Ibarrola

1 comentarios:

Estos cuentos son estupendos, tenemos el de "Chusco un perro callejero" y son perfectos para educar en valores. Gracias