¿Qué es la dislexia?

26 nov. 2007

Es una palabra que proviene del griego y significa dificultad con el lenguaje. Según la definición de Dislecan, la Asociación de Dislexia Canaria y otras Dificultades de Aprendizaje, “es una dificultad específica de aprendizaje cuyo origen es neurobiológico. Ésta se manifiesta en el aprendizaje de la lecto-escritura, presentando dificultades en el proceso lector, como también en la escritura y en la ortografía y, en general, con todo lo que tenga que ver con la descodificación de los símbolos que nosotros mismos hemos creado para nuestra comunicación”.

Sin embargo, para Ignacio Calderon, neuropsicólogo, la dislexia es una disfunción cerebral en la que prima antes el hemisferio derecho sobre el izquierdo, no permitiendo la correcta dominancia entre ambos. Esto quiere decir que en una persona disléxica se tiende a procesar la información y la realidad a través del hemisferio derecho, que tiene que ver con todos los procesos de orientación espacial, que con el hemisferio izquierdo, responsable del lenguaje, la matemática y la lógica.

“Es una forma diferente de aprender, ya que son personas más creativas e imaginativas, pero el sistema académico mundial está ideado para el hemisferio izquierdo, por lo que estas habilidades no son valoradas en este contexto”, asegura Ignacio Calderón.

El neurospicólogo también explica que existen tres tipos de dislexia. La primera está causada por una alteración visual, “por lo que el niño presenta dificultades para leer las letras e identificarlas”. La segunda es debida a una modificación en el proceso auditivo, “ya que el niño ve las letras pero no puede ponerles el sonido adecuado”. Por último, Calderón explica que el tercer tipo de dislexia es la mixta, que es una mezcla de las dos anteriores. “Es la más habitual porque si alteras la función visual, automáticamente afecta a la auditiva y viceversa”.

Detectar la dislexia

Las personas que presentan esta disfunción cerebral son detectadas, normalmente, en el periodo escolar, sobre todo cuando se empieza a leer y escribir. “Un niño disléxico lo es, seguramente, desde que tiene un año pero no se puede descubrir hasta que se enfrenta a la lectura”, explica Ignacio Calderón.

Los niños con dislexia tienen una falta de comprensión lectora, presentan sustituciones, omisiones o inversiones de letras y sílabas, leen de forma lenta y con vacilaciones y presentan dificultad a la hora de relacionar ciertas letras con sus sonidos.

Además de los errores a la hora de escribir y de leer, una persona con dislexia también puede presentar otros síntomas como problemas para identificar la izquierda y la derecha, para orientarse espacialmente, para leer el tiempo o dificultades a la hora de practicar un deporte.

La dislexia puede ser calificada como falta de interés o vagancia por muchos padres y docentes, ya que el esfuerzo que tiene que realizar un joven que presenta un problema de aprendizaje para conseguir los mismos resultados es muy superior al que tienen que hacer el resto de sus compañeros, por lo que en muchas ocasiones no le merece la pena. “La gran ventaja de diagnosticar a un niño como disléxico es que le quitas el otro diagnóstico, que es el de vago”, asegura el neuropsicólogo.

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